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Qué discos SSD comprar: comparativa y recomendaciones de compra


Samsung 850 EVO Crucial MX300 Transcend SSD370 HyperX Savage ADATA Ultimate SU800
Vista previa Samsung 850 EVO - Disco duro sólido (250 GB, Serial ATA III, 540 MB/s, 2.5'), negro Crucial MX300 275GB SATA 2.5 Inch Internal Solid State Drive - CT275MX300SSD1 Transcend SSD370S - Disco duro sólido (256 GB, SATA III, 560 MB/s, 2.5'), color plateado HyperX Savage SSD SHSS37A/240G - Disco duro sólido externo (240GB SATA 3 2.5, 7 mm) ADATA SU800 - SSD de 256GB, velocidades de lectura escritura de 560MB s y 520MB
NAND TLC 3D V-NAND TLC 3D V-NAND MLC MLC TLC 3D V-NAND
Escritura secuencial 520 MB/s 510 MB/s 570 MB/s 530 MB/s 520 MB/s
Lectura secuencial 540 MB/s 530 MB/s 470 MB/s 560 MB/s 560 MB/s
Escritura aleatoria 88000 IOPS 83000 IOPS 70000 IOPS 89000 IOPS 80000 IOPS
Lectura aleatoria 97000 IOPS 92000 IOPS 70000 IOPS 100000 IOPS 90000 IOPS
Longevidad 75 TB 360 TB 280 TB 306 TB 200 TB
Valoración
Mejor precio (~250 GB) 89,95 € 90,95 € 145,34 € 119,00 € 95,01 €

Comprar un disco SSD para reemplazar tu viejo disco duro es una de las cosas más fáciles, baratas y directas que puedes hacer para mejorar el rendimiento de tu PC.

Instalar un SSD en tu viejo PC es una acción que tiene un efecto inmediato en el rendimiento. Es la actualización que más impacto tiene, por encima de actualizar la memoria RAM o el procesador.

En este artículo vamos a tratar de responder las preguntas frecuentes sobre este componente interno, por qué vale tanto la pena invertir algo de dinero en él y te recomendaremos qué SSD comprar según el presupuesto que tengas.

¿Qué es un SSD?

SSD es el acrónimo de solid-state drive, o traducido al español “unidad de estado sólido”. Básicamente se trata de un disco duro, es decir, un dispositivo que almacena archivos en un ordenador. Sin embargo los SSD son muy distintos de los discos duros tradicionales, y aportan muchas más ventajas.

Hasta ahora (y aún actualmente) la unidad de disco duro rígido (HDD) ha sido el componente estándar para el almacenamiento de archivos en un PC. Un disco duro tradicional almacena los archivos en un disco magnético giratorio, y cuando se requiere acceso a un archivo concreto mueve un cabezal y busca la posición de ese archivo en el disco.

hdd vs ssd

A la izquierda un disco duro rígido, a la derecha un SSD

El funcionamiento de un disco duro rígido es muy mecánica, como puedes ver, y ello implica una serie de problemas a los que seguro ya te has habituado: el principal es el ruido que pueden llegar a hacer el disco y el cabezal. Seguro que te suena, es ese zumbido seguido de un chasquido que a veces se produce cuando el disco duro está trabajando a pleno rendimiento.

Pero además del ruido, los discos rígidos son también contaminantes, consumen más energía y por su funcionamiento mecánico son susceptibles a sufrir más averías o a ver perjudicado su rendimiento con el paso del tiempo.

Los SSD, a diferencia de los discos duros rígidos, funcionan con una memoria no volátil, la memoria flash. No se trata de ciencia ficción, la memoria flash la llevas usando desde hace años en pendrives y tarjetas de memoria de cámaras de fotos.

Gracias a este tipo de memoria, un disco SSD no necesita partes móviles que funcionen mecánicamente, sino que únicamente dispone de módulos de memoria a las cuales accede mediante su circuitería interna. Los beneficios son muchos e inmediatos: menos latencia, mayor velocidad, mucho menos ruido (son inaudibles), consumen menos energía, no sufren tantas averías y son más pequeños.

Estos beneficios se traducen en el entorno real en esta serie de ventajas:

  • Los archivos se transfieren a una velocidad muy superior
  • El tiempo que tarda el sistema operativo en abrirse se reduce drásticamente
  • Copiar y duplicar archivos se hace a una velocidad mucho menor
  • Se tiene la sensación de que el PC va más rápido en general

La diferencia en el precio era muy alta hace algunos años, aunque actualmente ya no es tanta y los precios se han equiparado bastante. Pero lo que es cierto es que el precio por Mb es mayor en los SSD, por lo que comprar un SSD de, por ejemplo 1Tb, puede costarte unos 250€, mientras que un disco duro rígido de la misma capacidad te cuesta apenas 60€.¿Tienen algo de malo los discos SSD? Si algo se les puede achacar es que son más caros que los discos duros rígidos.

 Por antiguo que sea tu PC, instalar un SSD te dará un salto de rendimiento enorme: notarás que todo carga más rápido, tendrás menos “cuelgues” en las aplicaciones y la sensación general que tendrás será que tu PC es más liviano.

¿Qué es lo que hace entonces la mayoría de la gente que se compra un SSD? Adquirir uno con una capacidad de 250Gb o 500Gb e instalar en él tanto el sistema operativo como los programas importantes, almacenando el resto de archivos que no requieren de una ejecución tan rápida, como pueden ser fotografías o vídeos, en un disco duro rígido tradicional.

Haciendo esto consigues los principales beneficios de un SSD, como es la velocidad de apertura del sistema operativo y la rápida ejecución de los programas, sin sacrificar espacio de almacenamiento. De todas formas indagaremos en esta idea más adelante.

Características en las que fijarse a la hora de comprar un disco SSD

Lo cierto es que si no quisieras complicarte mucho la vida, podrías ir a cualquier comercio, comprar cualquier disco SSD y seguramente notarías una mejora sustancial del rendimiento de tu PC. Y es que prácticamente cualquier SSD del mercado funciona mejor y más rápido que un disco duro rígido.

Pero de lo que se trata es de invertir el dinero de la mejor forma posible, ¿no?. Con esto en mente, queremos detallarte una a una las principales características que decantan la balanza para un lado o para el otro a la hora de comprar un SSD.

Tecnología de celdas

Es el aspecto más importante, por delante incluso de lo veloz que sea el SSD transfiriendo archivos.

La tecnología de celdas se refiere a la capacidad que tiene la memoria Flash de almacenar bits en cada celda de la que se compone la memoria. Esto tiene su impacto en la longevidad del SSD, que es su punto más delicado. Puesto que cada bit requiere dos estados de voltaje, cuantos más bits haya por celda habrá más densidad y menos aislamiento eléctrico, dando lugar a una degradación de datos progresiva, afectando al rendimiento y acortando la vida útil del SSD.

Las tecnologías de celda actuales en los SSD son estas:

  • SLC: Fueron las primeras. Cada celda almacena 1 bit, con lo que hay poca densidad en las celdas. El resultado es discos SSD con capacidades más bajas y más caros, pero a cambio ofrecen el mejor rendimiento y una enorme longevidad.
  • MLC: Cada celda almacena 2 bits. No son tan longevos como los SLC, pero ofrecen un ratio rendimiento/capacidad excelente. Los mejores SSD en relación calidad-precio usan celdas MLC.
  • TLC: Cada celda almacena 3 bits, requiriendo 8 estados de voltaje. Permiten capacidades de almacenamiento muy grandes a un precio muy bajo, puesto que les salen muy baratos de fabricar a las compañías, pero sufren de una gran degradación, con datos que se pierden pasado un tiempo, velocidades de transferencia cada vez peores y una vida útil del disco muy limitada.

Existe una cuarta, la TLC 3D V-NAND. Este es un invento que se sacaron de la manga los fabricantes para corregir los defectos de las TLC: en vez de apilar en plano las celdas, se apilan verticalmente en 3D para proporcionar mayor nanometraje a cada celda y, por lo tanto, mayor aislamiento. La degradación es muy inferior a las simple TLC, y su vida útil mucho más larga.

Aunque el bajo precio de los SSD con tecnología TLC es francamente irresistible, ve y compra discos SSD con celdas MLC, o al menos con TLC 3D V-NAND. De lo contrario te estarás arriesgando a que de repente un día no puedas abrir un archivo porque los datos están corruptos, o que el disco se vuelva extremadamente inestable y lento, tanto como desesperarte.

No hay diferencia de precio entre los TLC y los TLC 3D V-NAND, y muy poca con los MLC, así que no hay excusa. Un disco SSD con celdas TLC puede bastar para un PC con uso poco intensivo y dedicado a navegar por internet, pero para almacenamiento de datos o para un uso profesional o estudiantil, yo no me la jugaría.

Velocidad máxima lectura y de escritura

La segunda característica que querrás tener en cuenta es la velocidad de transferencia.

Básicamente estos valores te dan una idea de lo rápido que funciona un SSD. A mayor velocidad de escritura menor es el tiempo que se tarda en guardar un archivo, moverlo de una carpeta a otra o copiarlo.

Los SSD tienen unas tasas de velocidad grandiosas, desde luego mucho mejores que las de cualquier disco rígido. En cifras concretas, lo normal en un buen SSD actual es encontrarse tasas de lectura de unos 500 Mb/s, mientras que las tasas de escritura suelen situarse sobre los 400 Mb/s.

diferencia de rendimiento entre un hdd y un ssd

Como ves en esta comparativa, hay mucha diferencia entre un SSD y un disco duro rígido a nivel de rendimiento

No obstante, ten en cuenta que las velocidades reales siempre se quedan por debajo de estas cifras. Es muy difícil que un SSD alcance las cifras que prometen los fabricantes, pero los buenos discos SSD se caracterizan por quedarse muy cerca de esas cifras.

Hay una regla muy simple por la que guiarse para saber si un SSD es bueno o no lo es. Basta con leer pruebas reales por parte de personas que hayan comprado ese SSD; si la velocidad en pruebas reales es de 2/3 de la máxima velocidad teórica prometida, estamos antes un SSD de buen rendimiento.

Tiempo de acceso

El tiempo de acceso es lo que tarda un disco SSD en buscar un archivo, acceder a él y ejecutarlo.

A diferencia de los discos duros rígidos, en los que es el cabezal quien ha de buscar la ubicación del archivo, en un SSD ese archivo ya está ubicado y se accede a él por circuito eléctrico, por lo que el acceso al archivo es casi instantáneo.

Esto es lo que hace que los SSD ejecuten aplicaciones de manera tan ágil y que cargue el sistema operativo tan rápidamente. Y lo mejor es que, por su propio funcionamiento con partes no movibles, cualquier SSD por malo que sea siempre tendrá mejores tiempos de acceso que cualquier disco duro rigido.

Aún así, pueden haber diferencias entre un SSD y otro. Lo habitual es que los mejores SSD tengan un tiempo de acceso menor que los SSD de gama baja.

Interfaz SATA

Todos los SSD utilizan la interfaz Serial ATA (SATA) para comunicarse con el ordenador, pero no todos los SSD utilizan la última versión de esta interfaz, lo cual tiene un impacto en el rendimiento del SSD.

SATA tiene tres interfaces hasta la fecha: SATA I, limitada a un ancho de banda de 1,5Gbps; SATA II, limitada a los 3Gbps; y SATA III, con un máximo de 6Gbps. Como habrás podido deducir, SATA III es la mejor, y por lo tanto procura que tu SSD sea compatible con ella.

También puede ocurrir que compres un SSD con SATA III pero tu PC únicamente disponga de SATA I o SATA II (muy probable si tu ordenador es antiguo). En estos casos, y al ser SATA retrocompatible con otras versiones, podrás seguir utilizando tu SSD, pero no disfrutarás del mayor ancho de banda, y por lo tanto el rendimiento puede verse ligeramente reducido (aunque no demasiado).

Formato y grosor

Los discos duros pueden venir en formato de 2.5 o 3.5 pulgadas. El formato 2.5 solía usarse para los discos duros de portátiles, mientras que el formato 3.5 quedaba reservado para los discos duros de ordenadores de sobremesa.

Los SSD emplean todos el formato 2.5. Así pues, un SSD puede instalarse tal como viene en un portátil, o bien puede instalarse en un sobremesa con un adaptador de bahía de 2.5 a 3.5.

Además del formato, fíjate también en el grosor. Pueden ser de 12, 9.5 o 7 milímetros de grosor, así que si lo que quieres es sustituir el disco duro de tu portátil asegúrate que el SSD que has comprado cabrá en él.

disco duro ssd

Los SSD fueron diseñados con el formato 2.5 pensando en que pudieran instalarse fácilmente en ordenadores portátiles

Otra cosa que has de tener en cuenta es que existen otros dos formatos alternativos de SSD. Uno es el mSATA y está quedando en desuso, el otro es el M.2, y este es es muy probable que lo encuentres en portátiles y ultrabooks modernos.

Los M.2 se asemejan bastante a una memoria RAM y están pensados para instalarse en equipos con espacio físico muy reducido. Obviamente la placa base del ordenador ha de tener ranura M.2; de lo contrario no podrás utilizarlo. Los M.2 son algo más caros que los SSD con formato “normal”.

¿Discos híbridos?

Otro tipo de disco duro que puede comprarse a día de hoy son los discos duros híbridos. Principalmente estos son discos duros rígidos tradicionales, pero incorporan un búffer de memoria flash, donde quedan almacenados los archivos usados con mayor frecuencia.

Con este sistema los archivos más utilizados quedan en una especie de reserva de rápido acceso, con lo que el cabezal no está siempre en movimiento sino únicamente cuando tiene que abrir un archivo no presente en esa reserva. De esta manera se consigue agilizar tareas con archivos recurrentes, el cabezal se mueve menos y por lo tanto hace menos ruido, y además se alarga un poquito más la vida útil del disco duro.

Como parte negativa, es importante resaltar que los discos híbridos no alcanzan ni por asomo el extraordinario rendimiento de un SSD, así que quien espere lograr un rendimiento similar al de un SSD con un disco duro híbrido se llevará una gran decepción.

No obstante, pueden ser una buena opción intermedia, al situarse a medio camino entre los discos duros rígidos y los SSD.

Mejores discos SSD según presupuesto y características

Al fin llegamos a las recomendaciones. Tienes muchos SSD para elegir en función de capacidades y precios. Estos son los mejores.

Samsung 850 EVO

La serie 850 EVO de Samsung es sin duda alguna el SSD más popular, posiblemente el de más éxito hasta la fecha. Son un pelín más caros que otros SSD de igual capacidad, pero tienen un rendimiento fantástico, en términos generales el mejor rendimiento dentro de su clase. Es suficiente prueba de su éxito y popularidad el comprobar que tiene 3125 opiniones de clientes en Amazon con una nota media de 4.8 sobre 5.

Emplean celdas TLC 3D V-NAND. El modelo de 250Gb está tirado de precio y reúne unas prestaciones de auténtico lujo: velocidad de escritura de 520 MB/s y velocidad de lectura de 540 MB/s en una interfaz compatible con SATA III.

Otro punto a favor de esta serie de SSD de Samsung es su consumo energético, el cual está ultra optimizado para la memoria 3D V-NAND que emplea, y la cual reduce el consumo energético a unos ridículos 2mW en estado de suspensión.

Un punto donde el Samsung EVO 850 palidece contra el resto de SSD que recomendamos es su longevidad. Samsung ofrece una garantía de 5 años con una tasa de 75 TB escritos. Aunque esta cifra pueda parecer corta, sobre todo viendo lo que garantizan SSD más modernos, piensa que escribiendo 20 GB diarios en el disco (cosa que no suele ser muy normal) te duraría casi 50 años. Como ves, la resistencia del EVO 850 es alta.

Y otro añadido de este SSD es el software que trae. Se llama Samsung Magician, y con él puede utilizarse el modo Rapid, que utiliza parte de la memoria RAM para aumentar el rendimiento, o la función de clonado para copiar la instalación de un disco duro rígido y trasladarla al nuevo SSD que has comprado.

Crucial MX300

El MX300 es posiblemente la mejor compra que puedes hacer a día de hoy, y después del EVO 850 es uno de los SSD más vendidos y que goza de un magnífico prestigio.

Emplea celdas TLC 3D V-NAND, con una controladora Marvell que ofrece un rendimiento muy destacable, con velocidades secuenciales máximas de 510 Mb/s en escritura y 530 MB/s en lectura, prácticamente al mismo nivel que los EVO 850 pero siendo ligeramente más baratos. Uno de los secretos de su sensacional rendimiento es el empleo de una caché dinámica con celdas SLC, que acelera la apertura de los datos más usados.

Por eso, a igualdad de capacidades, los MX300 son más baratos que los EVO 850 y son solo un poquitín peor, así que son unos discos SSD muy recomendables. Son, además, unos SSD que gozan de gran fama en cuanto a consumo y temperaturas, con un consumo medio de 0,075 W, que es ideal para su uso en portátiles.

Pero el dato donde estos SSD relucen es el de su longevidad. Con una garantía de vida útil de 360 TB, el Crucial MX300 se sitúa como el SSD más resistente en su gama de precios. Así que si te preocupa la durabilidad de tu SSD, esta es una compra segura.

Sale

Transcend SSD370

El Transcend SSD370 es uno de los pocos SSD con celdas MLC que pueden adquirirse a un buen precio.

En rendimiento puro está ligeramente por debajo que el EVO 850 y el MX300, y es que, aunque en lectura secuencial ofrece un excelente registro de 570 MB/s en velocidades secuenciales de escritura se queda en los 470 MB/s, y en lecturas y escrituras aleatorias se queda en los 70000 IOPS. 

No obstante, supera al EVO 850 en su longevidad. Con una tasa de longevidad de 280 TB , el Transcend SSD370 tiene una durabilidad a prueba de bomba, por lo que si prefieres longevidad a rendimiento, definitivamente es un SSD a tener en cuenta.

El SSD370S dispone de un rango de capacidades que van desde los 32 GB hasta 1 TB, aunque la mejor relación calidad-precio la encontramos en el modelo de 256 GB. En todos ellos viene incluido un adaptador de 2.5 a 3.5 pulgadas

El grosor del disco es de tan solo 7 mm, y puede adquirirse con carcasa de plástico o metálica (para una mayor resistencia a golpes). Curiosamente, el modelo con carcasa de aluminio está más barato que el de plástico, así que en este caso la elección está clara.

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Transcend SSD370S - Disco duro sólido (256 GB, SATA III, 560 MB/s, 2.5"), color plateado

TRANSCEND - Ordenadores personales - Inglés

147,36 € - 1%

HyperX Savage

Otro SSD con celdas MLC, aún más barato que el Transcend.

El HyperX Savage compite directamente con el Samsung EVO 850, habiendo algunos aspectos en los que incluso le supera. En lectura y escritura secuencial, es uno de los mejores SSD, con velocidades máximas de 560 / 530 MB/s, y el registro más alto en lectura aleatoria, con 100000 IOPS.

Otro aspecto en el que reluce es su longevidad, con una tasa de 306 TB en el modelo de 240 GB, dato que es también de lo más altos. Ell controlador Phison S10, a pesar de no ser de los mejores, muestra un desempeño notable, como bien atestiguan las opiniones positivas que ha cosechado desde su salida al mercado.

Por todo ello, se trata de un SSD muy recomendable, sobre todo para transferencias de archivos, donde es uno de los SSD más potentes y con mayor durabilidad.

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ADATA Ultimate SU800

La última de las recomendaciones es el ADATA Ultimate SU800, un SSD de una marca no muy conocida pero totalmente fiable.

Se trata de un SSD con celdas TLC 3D V-NAND. De hecho, es la misma NAND que la empleada en el MX300, aunque la controladora del ADATA Ultimate SU800 es la SM2258, dirigida a discos SSD de gama baja.

Aún y con esto, proporciona un rendimiento más que decente, con una velocidad de lectura de unos 560 Mb/s y una velocidad secuencial de escritura de 520 MB/s, aunque en pruebas sintéticas el registro máximo de escritura no llega a superar los 500 MB/s.  Aunque no son los mejores datos del mercado, son muy aceptables, y la presencia de una caché SLC acelera la gestión de los archivos más usados, con lo que la experiencia general es satisfactoria.

La durabilidad de este SSD está medida en los 200 TB para el modelo de 256 GB, lo cual está bastante bien. Sin embargo, el principal inconveniente de este SSD es su consumo cuando el disco está activo. Esto hace que no sea un disco muy recomendable para instalar en portátiles, sino más bien para PC de sobremesa.

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