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Comprar un disco SSD para reemplazar tu viejo disco duro es una de las cosas más fáciles, baratas y directas que puedes hacer para mejorar el rendimiento de tu PC.
Instalar un SSD en tu viejo PC es una acción que tiene un efecto inmediato en el rendimiento. Es la actualización que más impacto tiene, por encima de actualizar la memoria RAM o el procesador.
En este artículo vamos a tratar de responder las preguntas frecuentes sobre este componente interno, por qué vale tanto la pena invertir algo de dinero en él y te recomendaremos qué SSD comprar según el presupuesto que tengas.

Mejores SSD según presupuesto y características

Aquí tienes mis recomendaciones con los mejores SSD del momento. Tienes muchos SSD para elegir en función de capacidades y precios.
Las versiones de 500 GB suelen ser las que guardan un precio por Gigabyte más bajo, así que los precios son siempre para el modelo de 500 GB, salvo que se indique lo contrario.

Los SSD mejora valorados: Samsung 850 EVO

La serie 850 EVO de Samsung es la más popular en el mundo de los SSD, y sus discos han sido con diferencia los más vendidos durante estos últimos años. Ahora se están viendo reemplazados por los nuevos 860 EVO, pero la serie 850 sigue siendo válida e igual de recomendable mientras siga existiendo stock para ellos, y más aún ahora que han bajado de precio.
Su rendimiento es fantástico, con una velocidad de escritura de 520 MB/s y velocidad de lectura de 540 MB/s en una interfaz compatible con SATA III. Basta con leer las 5.190 opiniones de clientes en Amazon, que le otorgan una nota media de 4.8 sobre 5, siendo el SSD más y mejor valorado del mercado.
Los 850 EVO emplean celdas TLC 3D V-NAND, por lo que su longevidad es alta. Samsung ofrece una garantía de 5 años con una tasa de 75 TB escritos. Aunque esta cifra pueda parecer corta, sobre todo viendo lo que garantizan SSD más modernos, piensa que escribiendo 20 GB diarios en el disco (cosa que no suele ser muy normal) te duraría casi 50 años.
Otro punto a favor de los 850 EVO es su consumo energético, el cual está ultra optimizado para la memoria 3D V-NAND que emplea, y la cual reduce el gasto eléctrico a unos ridículos 2mW en estado de suspensión. Es por esto que son unos discos SSD que habitualmente se compran para instalarlos en portátiles ligeros.
Otro añadido de este SSD es el software que trae. Se llama Samsung Magician, y con él puede utilizarse el modo Rapid, que utiliza parte de la memoria RAM para aumentar el rendimiento, o la función de clonado para copiar la instalación de un disco duro rígido y trasladarla al nuevo SSD que has comprado.
El modelo de 500 GB está ahora tirado de precio, pudiéndose comprar por lo mismo que cuesta el de 250 GB, así que sería absurdo comprar este último. Aprovecha, antes que se agoten.
Tipo de celdas: TLC 3D V-NAND | Lectura secuencial: 540 MB/s | Escritura secuencial: 520 MB/s | Factor de forma: 2.5″ | Capacidades: 250 GB, 500 GB, 1 TB, 2 TB, 4 TB | Durabilidad: 75 TB

Los mejores SSD en calidad-precio: Samsung 860 EVO

Los sucesores de los 850 son los nuevos Samsung 860 EVO, disponibles en capacidades desde los 250 GB hasta los 4 TB, siendo el modelo de 500 GB el más barato en precio por GB.
Esta serie mantiene las virtudes de la anterior y añade algunas ventajas, con un rendimiento en escritura y lectura secuencial que es prácticamente idéntico pero con un ratio de durabilidad muy superior, justo el doble. Así pues, mientras que los 850 EVO soportaban hasta 75 TB, los 860 EVO aumentan la durabilidad hasta los 150 TB, una diferencia muy significativa que agradecerán los usuarios que hagan un uso más intenso de su almacenamiento.
Esto es debido a que Samsung emplea en estos discos unas V-NAND MLC de 64 capas, aunque en este caso el término MLC es más marketing que otra cosa, pues en realidad son celdas TLC 3D V-NAND como las de su antecesor. No obstante, Samsung ha aplicado mejoras para que estas sean más duraderas.
También hay algunas mejoras en la lectura 4K, con 98.000 IOPS en el 860 EVO frente a los 90.000 IOPS del 850 EVO, y algo menos en cuanto a escritura 4K, con 90.000 IOPS en el 860 EVO frente a los 88.000 IOPS del 850. De todos modos, la diferencia en el uso real del día a día será inapreciable.
Tipo de celdas: TLC 3D V-NAND | Lectura secuencial: 550 MB/s | Escritura secuencial: 520 MB/s | Factor de forma: 2.5″ | Capacidades: 250 GB, 500 GB, 1 TB, 2 TB, 4 TB | Durabilidad: 150 TB

Mejores SSD M.2 en rendimiento: Samsung 970 EVO

Si prefieres tu disco SSD en factor de forma M.2 2280 y conexión NVMe, los Samsung 970 EVO son los más recomendables.
Sí, los hay más rápidos, pero ninguno por este precio. El Samsung 970 EVO ofrece velocidades secuenciales de 3400 MB/s de lectura y 2300 MB/s de escritura, además de una velocidad de lectura 4K de 370.000 IOPS y de 450.000 IOPS en escritura 4K.
Su durabilidad también es una pasada, con 300 TB gracias sus celdas TLC 3D V-NAND con tecnología mejorada para hacerlos más duraderos, al igual que sucede con los 860 EVO. Samsung está tan seguro de esto que ofrece 5 años de garantía para estos SSD.
Por ponerle algún pero, es justo decir que estos SSD M.2 son más caros que algunos otros de la competencia, como los Crucial MX500 que veremos a continuación, pero su impecable rendimiento y su durabilidad están por encima de cualquier otro SSD por esta capacidad y precio.
Tipo de celdas: TLC 3D V-NAND | Lectura secuencial: 3400 MB/s | Escritura secuencial: 2300 MB/s | Factor de forma: M.2 2280 | Capacidades: 250 GB, 500 GB, 1 TB, 2 TB | Durabilidad: 150 TB

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Mejores SSD M.2 en calidad precio: Crucial MX500

Si quieres un SSD M.2 con el que mejorar el rendimiento general del sistema e iniciar Windows rápidamente, pero sin pagar el extra que supone el 870 EVO, la mejor opción ahora mismo son los Crucial MX500.
Estos SSD simplemente recogen las prestaciones de los MX500 en factor de forma de 2.5″ y los presentan en formato M.2. La velocidad de escritura secuencial es de 560MB/s, y la velocidad de escritura secuencial es de 510MB/s.
En cuanto a durabilidad mantienen las buenas cifras de sus hermanos de 2.5″, con ratios de 100 TB para el modelo de 250 GB y de 180 TB para el de 500 GB, que es el modelo que recomiendo por su excelente relación calidad-precio.
Además, Crucial iguala los 5 años de garantía limitada de los Samsung. Una compra de rendimiento seguro por un precio imbatible.
Tipo de celdas: TLC 3D V-NAND | Lectura secuencial: 560 MB/s | Escritura secuencial: 510 MB/s | Factor de forma: M.2 2280 | Capacidades: 250 GB, 500 GB, 1 TB, 2 TB | Durabilidad: 180 TB

Mejor SSD para gaming: Samsung 970 Pro

Para gamers que busquen un SSD de máximo rendimiento, el Samsung 970 Pro es su disco SSD.
En formato M.2 2280 e interfaz NMVe, este SSD alcanza velocidades de vértigo de 3500 MB/s en lectura secuencial y de 2300 MB/s en escritura secuencial, además de 370,000 IOPS en lectura 4K y 500,000 IOPS de escritura aleatoria.
Usando celdas MLC de 64 capas, el 970 Pro en su versión de 512 GB proporciona una increíble durabilidad de 600 TB, la más alta de entre todos los SSD. Samsung incluso proporciona en este SSD una DRAM LPDDR4 de 512MB para un acceso casi instantáneo a la información del disco.
Los 970 Pro se cuentan también entre los SSD con consumo más reducido, así que le van como anillo al dedo a un portátil gaming, en el que cada componente importa a la hora de exprimir la autonomía de la batería.
Tipo de celdas: MLC | Lectura secuencial: 3500 MB/s | Escritura secuencial: 2300 MB/s | Factor de forma: M.2 2280 | Capacidades: 512 GB, 1 TB | Durabilidad: 600 TB

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Mejores SSD con celdas MLC: Crucial BX300

Los Crucial BX300 son también una estupenda opción en relación calidad-precio.
Estos SSD tienen factor de forma de 2.5″ con conexión SATA 3, y emplean celdas MLC 3D de 32 capas que garantizan una alta durabilidad, que en el caso del modelo recomendado de 480 GB es de 160 TB.
El rendimiento es fantástico, sobre todo en lectura secuencial donde alcanza los 555 MB/s, mientras que en escritura se queda en los 510 MB/s. En lectura y escritura aleatoria maneja muy buenas cifras igualmente, con 95K/90K IOPS, que están entre lo más alto para discos SSD en este formato.
Crucial también tiene la ventaja de acompañar sus SSD con uno de los mejores softwares para el control de estos, el Storage Executive. Instalar este programa nos permitirá acceder a la función Momentum Cache, que mejora el rendimiento del disco con archivos usados frecuentemente.
Son además unos SSD de bajo consumo y muy frescos en temperaturas, siendo ideales para instalar en portátiles que únicamente dispongan de conexión SATA.
Tipo de celdas: MLC 3D | Lectura secuencial: 555 MB/s | Escritura secuencial: 510 MB/s | Factor de forma: 2.5″ | Capacidades: 120 GB, 240 GB, 480 GB | Durabilidad: 160 TB

El SSD más longevo: Transcend SSD370

El Transcend SSD370 tiene ya un par de años, pero sigue siendo uno de los mejores SSD del mercado.
Es uno de los pocos SSD con celdas MLC que pueden adquirirse a un buen precio. En rendimiento puro está ligeramente por debajo de los EVO de Samsung y los nuevos SSD de Crucial, y es que, aunque en lectura secuencial ofrece un excelente registro de 560 MB/s en velocidades secuenciales de escritura se queda en los 460 MB/s, y en lecturas y escrituras aleatorias se queda en los 75000 IOPS.
No obstante, les supera en longevidad. En versión de 500 GB, el Transcend SSD370 tiene una durabilidad a prueba de bomba de 550 TB , por lo que si prefieres longevidad a rendimiento, definitivamente es un SSD a tener en cuenta.
El SSD370S dispone de un rango de capacidades que van únicamente desde los 32 GB hasta 1 TB, debido a las limitaciones en cuanto a densidad de bits en las celdas MLC.
Tipo de celdas: MLC | Lectura secuencial: 560 MB/s | Escritura secuencial: 460 MB/s | Factor de forma: 2.5″ | Capacidades: 32 GB, 64 GB, 128 GB, 256 GB, 512 GB, 1 TB | Durabilidad: 550 TB

SSD barato: Toshiba TR200

Para los que busquen actualizar su equipo con un SSD barato de capacidad media, la justa para instalar Windows y los principales programas en él, buscando un inicio de sistema rápido y una mejora de rendimiento instantánea, el Toshiba TR200 de 240 GB es ahora mismo una alternativa insuperable.
Se trata de un SSD con celdas TLC 3D V-NAND, cuyo rendimiento anunciado es de una velocidad de lectura de unos 555 Mb/s y una velocidad secuencial de escritura de 540 MB/s. Sin embargo, en pruebas sintéticas el registro máximo se queda en torno a los 300 Mb/s. Este dato no debe preocupar demasiado al tipo de usuario al que va dirigido este SSD, pues en el uso del día a día ya proporciona la mejora de rendimiento suficiente para hacer que su compra sea recomendable.
La durabilidad de este SSD está medida en los 60 TB para el modelo de 240 GB. Desde luego no es el más longevo, pero con un precio por Gigabyte tan bajo, no vamos a exigirle mucho más.
Tipo de celdas: TLC 3D V-NAND | Lectura secuencial: 555 MB/s | Escritura secuencial: 540 MB/s | Factor de forma: 2.5″ | Capacidades: 240 GB, 480 GB, 960 GB | Durabilidad: 60 TB

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Mejores SSD externos: Samsung T5

No existen muchos SSD externos, ya que generalmente lo que se busca en un disco externo es capacidad y no tanto velocidad de transferencia. El Samsung T5 es el mejor de los pocos modelos que hay en el mercado.
Con una memoria flash V-NAND y velocidades de transferencia de hasta 540 MB/s, el Samsung T5 presenta un tamaño compacto que además es ultra-resistente, gracias a un cuerpo metálico que resiste caídas desde 2 metros. El disco viene con software de encriptación para contraseñas AES 256-bit.
El único puerto del que dispone es un USB tipo C, lo que posibilita una transferencia rápida sin cuellos de botella y el uso de un único cable para la alimentación. Acompañando al disco viene un software de gestión del dispositivo, y se vende en capacidades de 250 GB, 500 GB, 1 TB y 2 TB.
Tipo de celdas: TLC 3D V-NAND | Lectura secuencial: 540 MB/s | Escritura secuencial: 515 MB/s | Factor de forma: 2.5″ | Capacidades: 250 GB, 500 GB, 1 TB, 2 TB

¿Qué es un SSD?

SSD es el acrónimo de solid-state drive, o traducido al español “unidad de estado sólido”. Básicamente se trata de un disco duro, es decir, un dispositivo que almacena archivos en un ordenador. Sin embargo los SSD son muy distintos de los discos duros tradicionales, y aportan muchas más ventajas.
Hasta ahora (y aún actualmente) la unidad de disco duro rígido (HDD) ha sido el componente estándar para el almacenamiento de archivos en un PC. Un disco duro tradicional almacena los archivos en un disco magnético giratorio, y cuando se requiere acceso a un archivo concreto mueve un cabezal y busca la posición de ese archivo en el disco.

hdd vs ssd
A la izquierda un disco duro rígido, a la derecha un SSD

El funcionamiento de un disco duro rígido es muy mecánica, como puedes ver, y ello implica una serie de problemas a los que seguro ya te has habituado: el principal es el ruido que pueden llegar a hacer el disco y el cabezal. Seguro que te suena, es ese zumbido seguido de un chasquido que a veces se produce cuando el disco duro está trabajando a pleno rendimiento.
Pero además del ruido, los discos rígidos son también contaminantes, consumen más energía y por su funcionamiento mecánico son susceptibles a sufrir más averías o a ver perjudicado su rendimiento con el paso del tiempo.
Los SSD, a diferencia de los discos duros rígidos, funcionan con una memoria no volátil, la memoria flash. No se trata de ciencia ficción, la memoria flash la llevas usando desde hace años en pendrives y tarjetas de memoria de cámaras de fotos.
Gracias a este tipo de memoria, un disco SSD no necesita partes móviles que funcionen mecánicamente, sino que únicamente dispone de módulos de memoria a las cuales accede mediante su circuitería interna. Los beneficios son muchos e inmediatos: menos latencia, mayor velocidad, mucho menos ruido (son inaudibles), consumen menos energía, no sufren tantas averías y son más pequeños.
Estos beneficios se traducen en el entorno real en esta serie de ventajas:

  • Los archivos se transfieren a una velocidad muy superior
  • El tiempo que tarda el sistema operativo en abrirse se reduce drásticamente
  • Copiar y duplicar archivos se hace a una velocidad mucho menor
  • Se tiene la sensación de que el PC va más rápido en general

La diferencia en el precio era muy alta hace algunos años, aunque actualmente ya no es tanta y los precios se han equiparado bastante. Pero lo que es cierto es que el precio por Mb es mayor en los SSD, por lo que comprar un SSD de, por ejemplo 1Tb, puede costarte unos 250€, mientras que un disco duro rígido de la misma capacidad te cuesta apenas 60€.¿Tienen algo de malo los discos SSD? Si algo se les puede achacar es que son más caros que los discos duros rígidos.

 Por antiguo que sea tu PC, instalar un SSD te dará un salto de rendimiento enorme: notarás que todo carga más rápido, tendrás menos “cuelgues” en las aplicaciones y la sensación general que tendrás será que tu PC es más liviano.

¿Qué es lo que hace entonces la mayoría de la gente que se compra un SSD? Adquirir uno con una capacidad de 250GB o 500GB e instalar en él tanto el sistema operativo como los programas importantes, almacenando el resto de archivos que no requieren de una ejecución tan rápida, como pueden ser fotografías o vídeos, en un disco duro rígido tradicional.
Haciendo esto consigues los principales beneficios de un SSD, como es la velocidad de apertura del sistema operativo y la rápida ejecución de los programas, sin sacrificar espacio de almacenamiento. De todas formas indagaremos en esta idea más adelante.

Características en las que fijarse a la hora de comprar un disco SSD

Lo cierto es que si no quisieras complicarte mucho la vida, podrías ir a cualquier comercio, comprar cualquier disco SSD y seguramente notarías una mejora sustancial del rendimiento de tu PC. Y es que prácticamente cualquier SSD del mercado funciona mejor y más rápido que un disco duro rígido.
Pero de lo que se trata es de invertir el dinero de la mejor forma posible, ¿no?. Con esto en mente, queremos detallarte una a una las principales características que decantan la balanza para un lado o para el otro a la hora de comprar un SSD.

Tecnología de celdas

Es el aspecto más importante, por delante incluso de lo veloz que sea el SSD transfiriendo archivos.
La tecnología de celdas se refiere a la capacidad que tiene la memoria Flash de almacenar bits en cada celda de la que se compone la memoria. Esto tiene su impacto en la longevidad del SSD, que es su punto más delicado. Puesto que cada bit requiere dos estados de voltaje, cuantos más bits haya por celda habrá más densidad y menos aislamiento eléctrico, dando lugar a una degradación de datos progresiva, afectando al rendimiento y acortando la vida útil del SSD.
Las tecnologías de celda actuales en los SSD son estas:

  • SLC: Fueron las primeras. Cada celda almacena 1 bit, con lo que hay poca densidad en las celdas. El resultado es discos SSD con capacidades más bajas y más caros, pero a cambio ofrecen el mejor rendimiento y una enorme longevidad.
  • MLC: Cada celda almacena 2 bits. No son tan longevos como los SLC, pero ofrecen un ratio rendimiento/capacidad excelente. Los mejores SSD en relación calidad-precio usan celdas MLC.
  • TLC: Cada celda almacena 3 bits, requiriendo 8 estados de voltaje. Permiten capacidades de almacenamiento muy grandes a un precio muy bajo, puesto que les salen muy baratos de fabricar a las compañías, pero sufren de una gran degradación, con datos que se pierden pasado un tiempo, velocidades de transferencia cada vez peores y una vida útil del disco muy limitada.

Existe una cuarta, la TLC 3D V-NAND. Este es un invento que se sacaron de la manga los fabricantes para corregir los defectos de las TLC: en vez de apilar en plano las celdas, se apilan verticalmente en 3D para proporcionar mayor nanometraje a cada celda y, por lo tanto, mayor aislamiento. La degradación es muy inferior a las simple TLC, y su vida útil mucho más larga.
Aunque el bajo precio de los SSD con tecnología TLC es francamente irresistible, ve y compra discos SSD con celdas MLC, o al menos con TLC 3D V-NAND. De lo contrario te estarás arriesgando a que de repente un día no puedas abrir un archivo porque los datos están corruptos, o que el disco se vuelva extremadamente inestable y lento, tanto como desesperarte.
No hay diferencia de precio entre los TLC y los TLC 3D V-NAND, y muy poca con los MLC, así que no hay excusa. Un disco SSD con celdas TLC puede bastar para un PC con uso poco intensivo y dedicado a navegar por internet, pero para almacenamiento de datos o para un uso profesional o estudiantil, yo no me la jugaría.

Velocidad máxima lectura y de escritura

La segunda característica que querrás tener en cuenta es la velocidad de transferencia.
Básicamente estos valores te dan una idea de lo rápido que funciona un SSD. A mayor velocidad de escritura menor es el tiempo que se tarda en guardar un archivo, moverlo de una carpeta a otra o copiarlo.
Los SSD tienen unas tasas de velocidad grandiosas, desde luego mucho mejores que las de cualquier disco rígido. En cifras concretas, lo normal en un buen SSD actual es encontrarse tasas de lectura de unos 500 Mb/s, mientras que las tasas de escritura suelen situarse sobre los 400 Mb/s.

diferencia de rendimiento entre un hdd y un ssd
Como ves en esta comparativa, hay mucha diferencia entre un SSD y un disco duro rígido a nivel de rendimiento

No obstante, ten en cuenta que las velocidades reales siempre se quedan por debajo de estas cifras. Es muy difícil que un SSD alcance las cifras que prometen los fabricantes, pero los buenos discos SSD se caracterizan por quedarse muy cerca de esas cifras.
Hay una regla muy simple por la que guiarse para saber si un SSD es bueno o no lo es. Basta con leer pruebas reales por parte de personas que hayan comprado ese SSD; si la velocidad en pruebas reales es de 2/3 de la máxima velocidad teórica prometida, estamos antes un SSD de buen rendimiento.

Tiempo de acceso

El tiempo de acceso es lo que tarda un disco SSD en buscar un archivo, acceder a él y ejecutarlo.
A diferencia de los discos duros rígidos, en los que es el cabezal quien ha de buscar la ubicación del archivo, en un SSD ese archivo ya está ubicado y se accede a él por circuito eléctrico, por lo que el acceso al archivo es casi instantáneo.
Esto es lo que hace que los SSD ejecuten aplicaciones de manera tan ágil y que cargue el sistema operativo tan rápidamente. Y lo mejor es que, por su propio funcionamiento con partes no movibles, cualquier SSD por malo que sea siempre tendrá mejores tiempos de acceso que cualquier disco duro rigido.
Aún así, pueden haber diferencias entre un SSD y otro. Lo habitual es que los mejores SSD tengan un tiempo de acceso menor que los SSD de gama baja.

Factor de forma

La mayoría de SSD se comercializan en formato de 2.5″, que es el tamaño de los discos duros compactos para portátiles. Así pues, un SSD de este formato puede instalarse tal como viene en un portátil, o bien puede instalarse en un sobremesa con un adaptador de bahía de 2.5 a 3.5. La mayoría de estos discos tienen también un grosor de 7 mm para facilitar su instalación en cualquier portátil.

Mejores SSD: SSD M.2
Los SSD M.2 son ideales para portátiles delgados y Mini-PC

Existen otros dos formatos alternativos de SSD. Uno es el mSATA, que está quedando en desuso, el otro es el M.2, y este es cada vez más popular, ya que es ideal para portátiles ligeros y Ultrabooks.
Los M.2 se asemejan bastante a una memoria RAM y están pensados para instalarse en equipos con espacio físico muy reducido. Obviamente la placa base del ordenador ha de tener ranura M.2; de lo contrario no podrás utilizarlo. Los M.2 son algo más caros que los SSD con formato “normal”.
Sin embargo, la falta de espacio no es el único motivo por el que vale la pena comprar un SSD en formato M.2, sino también el rendimiento, como veremos a continuación, hablando de las interfaces.

Interfaces

Los SSD pueden emplear la interfaz Serial ATA (SATA) o la PCI Express para comunicarse con el ordenador. 
SATA tiene tres interfaces hasta la fecha: SATA I, limitada a un ancho de banda de 1,5Gbps; SATA II, limitada a los 3Gbps; y SATA III, con un máximo de 6Gbps. Como habrás podido deducir, SATA 3 es la mejor, y por ello los SSD con factor de forma de 2.5″ utilizan esta interfaz para el máximo rendimiento del disco.
La otra interfaz es la PCI Express, que es la que utilizan los SSD con factor de forma M.2. PCI Express proporciona un ancho de banda muy superior a SATA, y por lo tanto, mejor rendimiento. Además, estos discos aprovechan el protocolo NVMe para alcanzar velocidades secuenciales superiores a los 2000 MB/s, lo que representa una mejora del 300% respecto a los SSD con formato 2.5″.

La interfaz M.2 3.0 toma hasta cuatro carriles PCI Express y es la más rápida. Así que si tu placa base tiene esta interfaz, aprovéchala comprando un SSD M.2 para exprimir al máximo su rendimiento.

¿Discos híbridos?

Otro tipo de disco duro que puede comprarse a día de hoy son los discos duros híbridos. Principalmente estos son discos duros rígidos tradicionales, pero incorporan un búffer de memoria flash, donde quedan almacenados los archivos usados con mayor frecuencia.
Con este sistema los archivos más utilizados quedan en una especie de reserva de rápido acceso, con lo que el cabezal no está siempre en movimiento sino únicamente cuando tiene que abrir un archivo no presente en esa reserva. De esta manera se consigue agilizar tareas con archivos recurrentes, el cabezal se mueve menos y por lo tanto hace menos ruido, y además se alarga un poquito más la vida útil del disco duro.
Como parte negativa, es importante resaltar que los discos híbridos no alcanzan ni por asomo el extraordinario rendimiento de un SSD, así que quien espere lograr un rendimiento similar al de un SSD con un disco duro híbrido se llevará una gran decepción.
No obstante, pueden ser una buena opción intermedia, al situarse a medio camino entre los discos duros rígidos y los SSD.

En este artículo queremos ofrecerte una serie de guías y consejos antes de comprar un disco duro interno.
Y es que, aunque los discos SSD tienen un mejor rendimiento, los discos duros rígidos siguen siendo la opción predilecta por muchas personas aún hoy en día, debido al poco precio por mega que tienen, pudiendo así albergar grandes capacidades de almacenamiento por poco dinero.
Aún así, no todos los discos duros son iguales, y es por ello que en este artículo encontrarás las claves para acertar en la compra del tuyo.

HDD vs SSD

Probablemente la primera decisión que debes tomar antes de comprar un disco duro interno es elegir entre un SSD o un disco duro rígido.
Ya hablamos largo y tendido sobre los discos SSD en este otro artículo. Para refrescarte la memoria, o para los perezosos que no quieran leer el artículo entero, estas son las diferencias fundamentales entre ambos:
[su_row]
[su_column size=”1/2″]
SSD
[su_list icon=”icon: thumbs-up” icon_color=”#73d419″]

  • Mucho más rápidos
  • Consumen menos y no hacen ruido
  • Tienen una vida más larga

[/su_list]
[su_list icon=”icon: thumbs-down” icon_color=”#d44d19″]

  • Bastante más caros
  • Tienen menor capacidad

[/su_list]
[/su_column]
[su_column size=”1/2″]
HDD
[su_list icon=”icon: thumbs-up” icon_color=”#73d419″]

  • Muy baratos
  • Amplias capacidades de almacenamiento

[/su_list]
[su_list icon=”icon: thumbs-down” icon_color=”#d44d19″]

  • Más lentos
  • Consumen más y hacen ruido

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[/su_column]
[/su_row]
La recomendación que te hará cualquier informático a la hora de elegir entre un SSD y un HDD es que compres un SSD si lo que quieres es un gran rendimiento, y si lo que quieres es tener la mayor capacidad de almacenamiento, lo suyo es comprar un disco duro rígido tradicional.
En este sentido, lo que hace mucha gente es comprar un SSD como disco duro interno principal donde alojar sistema operativo y los programas más usados, y comprar un disco rígido tradicional de gran capacidad, donde poder alojar el resto de datos y documentos.

Compra un disco duro si lo que quieres es capacidad de almacenamiento. Compra un SSD si lo que quieres es rendimiento

Factor de forma

La segunda gran decisión es seleccionar el formato y tamaño adecuado para el disco duro interno de tu PC. Afortunadamente las opciones se reducen a dos:

  • Tamaño de 3.5″ pulgadas, el habitual en los PC de torre y sobremesa
  • Tamaño de 2.5″ pulgadas, el habitual en portátiles o videoconsolas

Evidentemente, y como bien puedes presuponer, los discos duros de 3.5″ suelen tener mayores capacidades que los de 2.5″, y esto es por una pura cuestión física: en un disco duro los datos se guardan en disco magnético giratorio, y cuanto más grande es ese disco, mayor capacidad de almacenamiento podrá tener.
Es por esto que los discos duros de 3.5″ llegan a los 4 TB, mientras que un disco duro de 2.5″ se queda en los 2TB.
disco duro interno de 2.5
Huelga decir que la decisión es exclusivamente en función de lo que puedas poner en tu ordenador. Si se trata de un PC de torre seguramente tendrás espacio de sobra para instalar un disco duro interno con factor de forma 3.5″, mientras que si tu ordenador es un portátil, únicamente podrás instalar un disco duro de 2.5″.

Si tienes un portátil estarás limitado a los discos duros de 2.5″

Capacidad de almacenamiento

Ya que en un disco duro lo importante es la capacidad de almacenamiento por encima del rendimiento, en este apartado habrá que escoger un disco duro cuya capacidad sea lo más amplia posible.
Actualmente los discos duros rígidos tienen el precio por MB más bajo, y es habitual encontrar discos de grandes capacidades a precio de risa.
Por ejemplo, podemos encontrar un disco duro interno de 4TB al mismo precio que encontraríamos un SSD de 500GB. Como ves, la diferencia es sustancial, y es lo que hace que mucha gente aún se decante por los HDD frente a los SSD, pese a ser conscientes que son considerablemente más lentos.
De esto último, del rendimiento, hablamos a continuación.

Rendimiento

En cuanto a rendimiento hay una cosa clara: los SSD son imbatibles en este aspecto.
disco duro rigido
En concreto, los SSD barren a los discos duros rígidos en dos apartados: velocidad de transferencia y velocidad de acceso. Para que te hagas una idea, un SSD suele reaccionar en unos 0,15 milisegundos, mientras que un disco duro rígido está entre los 7 y los 16 ms.
Esto se traduce en un acceso casi instantáneo, y es lo que provoca que en los SSD el sistema operativo se inicie en unos pocos segundos y los programas se abran en un plis plas.
Sabiendo esto, un disco duro puede tener también diferencias importantes en cuanto a rendimiento dependiendo de un modelo u otro. En especial hay que prestar atención a lo siguiente:
 

  • RPM: Son las revoluciones por minuto, y cuanto mayores sean, más rápido será el disco transfiriendo archivos desde un disco a otro. Los discos de 2.5″ suelen ir a 5.4000 rpm. Los discos de 3.5″ habitualmente funcionan a 7.200 rpm, aunque en ocasiones también los hay de 5.400 rpm (son más silenciosos) y de 10.000 rpm (los discos duros más rápidos).
  • Cache: La cache de un disco duro interno es una memoria que este utiliza para acelerar datos que el disco tiene previsión de usar en breve, por lo tanto, teóricamente cuanto mayor sea la cache de un disco duro, mejor rendimiento tendrá. De todos modos, la mejora en el rendimiento no es demasiado grande, así que un disco duro con 32MB o 64MB bastaría.
  • Conexión: El tipo de conexión también determina el rendimiento del disco. Anteriormente los discos duros usaban una conexión llamada IDE, pero a día de hoy todos los discos duros emplean el estándar SATA (Serial ATA), que es más rápida y, a fin de cuentas, funciona mejor.

En resumidas cuentas, para que tu disco duro interno tenga el mejor rendimiento posible has de mirar sus RPM, su cache y si emplea la interfaz de conexión SATA.

Durabilidad y fiabilidad

Puesto que los discos duros tradicionales son mecánicos, sufren más desgaste, y por lo tanto tienen una vida útil inferior a la que puede ofrecer un buen disco SSD.
En teoría, un disco duro supera holgadamente los 6 años, aunque a efectos prácticos la vida útil puede ser superior. Sin ir más lejos, yo mismo tengo en casa antiguos discos duros de más de diez años y que aún funcionan perfectamente.
A este respecto, hay que considerar la tasa de errores, que es la frecuencia con la que un disco duro produce algún fallo transfiriendo o manejando datos. Los HDD modernos tienen una frecuencia de error que se calcula en torno a las 1,5 millones de horas, así que tampoco es algo por lo que preocuparse en exceso.

¿Qué disco duro interno comprar?

Visto lo visto, ¿qué disco duro interno comprar?
Mi recomendación si vas a comprar un disco duro es que te mantengas en cuatro marcas de reconocido prestigio en el mercado de los discos duros rígidos: Seagate, Western Digital, Samsung y Toshiba.

Discos duros de Western Digital

Es el fabricante de discos duros que más me gusta, y el motivo es bien simple: ofrece un perfecto balance entre fiabilidad, consumo y rendimiento, manteniendo a su vez una estupenda relación calidad-precio.
Western Digital tiene tres series diferenciadas de discos duros, clasificadas en función del uso que quieras darle:

  • Blue: Opción económica con buen rendimiento
  • Green: discos duros caracterizados por su reducido consumo y funcionamiento silencioso
  • Black: Discos duros de rendimiento superior, pensados para usos más exigentes

En la serie Blue destaca el modelo de 1TB, que además tiene 64MB de cache y funciona a 7.200 rpm. Su factor de forma es de 3.5″, aunque también puede encontrarse en un tamaño de 2.5″ a un precio ligeramente superior.
Western Digital Caviar Green 1 TB
En la serie Green destaca el WD Caviar Green de 1TB. ¿Diferencia con el anterior? Consume menos y hace menos ruido.
De hecho, los WD Green son conocidos por ser los discos duros rígidos más silenciosos. Ello se debe a una tecnología propia de Western Digital mediante la cual el cabezal no toca la superficie del disco, evitando en gran parte el desgaste por el movimiento mecánico de las piezas.
También se suma el hecho de que es un disco que funciona a 5.400 rpm, por lo que su velocidad lo hace recomendable más para almacenaje de fotos, vídeos y documentos que para un uso diario del ordenador.

Discos duros de Seagate

Una de las marcas de discos duros más conocida. Su serie de discos duros Desktop HDD ofrecen un buen rendimiento y capacidades de almacenamiento a un precio irresistible.
seagate desktop hdd
Ejemplo de ello es el Seagate Desktop HDD de 1TB de capacidad, velocidad a 7.200 rpm y 64MB de cache.
Algo bueno de los Desktop HDD es que tienen un consumo algo más reducido de lo habitual en los discos duros, siendo prácticamente inexistente cuando el disco está en reposo, sin sacrificar rendimiento.
Por lo demás, su rendimiento es el esperado en un disco duro con factor de forma de 3.5″. Lo más destacable es sin duda el precio tan bajo que tiene, siendo actualmente el disco duro de 1TB más barato que puedes encontrar en el mercado.

Disco duro interno Toshiba X300

Toshiba X300 Disco duro interno de 4 TB
En el catálogo de Toshiba la opción más interesante es la serie X300, con modelos de 4TB, 5TB y hasta 6TB. El precio de este último es bastante elevado, pero los de 4TB y 5TB cuentan con un precio por MB muy bajo, y su relación calidad-precio es fantástica.
Además de sus enormes capacidades de almacenamiento, se tratan de discos duros de gran rendimiento, con velocidades de transferencia superiores a lo normal en los discos duros rígidos, cerca de los 200MB/s.
Sorprende este increíble rendimiento, ya que funciona a 7.200 rpm, pero se explica en parte por el enorme buffer del que hace gala, con 128MB de cache. Además, Toshiba ha optimizado los tiempos de acceso de los discos duros x300, siendo de los más bajos del mercado en este aspecto.

Samsung: mejor disco duro interno de 2.5″

Nuestra última recomendación es el disco duro Samsung con factor de forma de 2.5″ y con una capacidad de 2TB.
Samsung ST2000LM003 Disco duro interno de 2 TB
Hemos elegido este disco duro como el mejor con factor de forma de 2.5″ por su combinación de buen rendimiento más un funcionamiento muy silencioso gracias a las tecnologías SilentSeek y NoiseGuard de Samsung.
Además se trata de un disco muy recomendado por usuarios de la PS4 de cara a instalarlo en la consola y ampliar su almacenamiento interno. Si lees los comentarios en Amazon, verás que son una mayoría los que han comprado este disco para usarlo en sus consolas.
Su  velocidad es de 5.400 rpm, y dispone de una cache de 32MB. Por sus características y su bajo precio por MB es también un disco duro ideal para instalar en un portátil ligero o Ultrabook.